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El
pasado sábado, día 26 de abril, los vecinos del pueblo alcarreño
de Villaescusa de Palositos, la Asociación de Amigos del Camino de
Santiago, nuestra Asociación de Amigos del Camino de Santiago de
Albacete, la Asociación Amigos del Románico y la Asociación de
Espeleología "Gran Chamán" de Alpera, nos dimos cita
para reivindicar la apertura de los caminos de acceso a dicho pueblo
de Guadalajara.
Como
sabéis, uno de los caminos que hay cortados es uno de los Caminos
de Santiago, la Ruta de la Lana (el Camino que une Alicante y
Burgos, que pasa por Villaescusa de Palositos). Los vecinos de este
pueblo lo abandonaron en 1976. Hace unos años, un empresario compró
la mayor parte de las propiedades y vallo totalmente el pueblo,
incluidas varias propiedades municipales, particulares, el
cementerio y la iglesia, del s. XIII e incluida por la Consejería
de Cultura de Castilla-La Mancha en el Plan de conservación del Románico
en Guadalajara.
Algún
propietario de alguna de las casas del pueblo ya ha ganado el pleito
que mantiene con el responsable de la supuesta usurpación,
recibiendo la razón, por parte del juez, de que como propietario,
tiene derecho a acceder a su casa en el pueblo.
Como
decía, salimos de Viana a las 10'30 de la mañana, acompañados por
vecinas de Gárgoles de Abajo y de Paco Torralba, madrileño, que
mantiene una web estupenda sobre el románico ( http://www.astragalo.net
), partimos de Viana, situado al cobijo de las famosas Tetas, a las
que da nombre, que inmortalizó Cela en Viaje a la Alcarria, y tras
dos horas de dura ascensión, recorrimos la jacobea Ruta de la Lana
en sentido contrario al habitual, es decir, como si regresásemos de
Santiago, llegamos a la puerta de acceso a Villaescusa de Palositos.
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Cuando
terminamos la ascensión hacia Villaescusa, hicimos una parada
técnica para reponer fuerzas. La subida fue exigente y el
calor aún la hacía más dura. A la sombra de las encinas
descansamos un poco antes de enfrentar el último kilómetro
antes de llegar a la puerta que suponíamos (y así lo pudimos
comprobar después) cerrada a cal y canto. También teníamos
la impresión de que la Guardia Civil estaría esperándonos
allí para impedirnos el paso. La tensión se palpaba en el
grupo conforme nos íbamos acercando. Todos decidimos que, si
no había nadie, debíamos pasar como fuese y llegar hasta el
pueblo. |
Para
nuestra sorpresa, después de lo acontecido en las dos convocatorias
anteriores, pudimos acceder al pueblo sin ningún problema, aparte
del de tener que sortear la valla, pasando junto a la puerta
noroeste, que cierra la salida de Villaescusa hacia Viana. Algún
valiente se atrevió a saltarla jugándose el tipo con los alambres
de espino que la cierran por arriba. Pero, buscando un paso más fácil
para franquear la valla, encontramos un paso entre dos postes que
estaban bastante separados entre sí y permitían el paso sin ningún
problema, incluso para los niños que nos acompañaban. Con la
adrenalina por las nubes, pues esperábamos que la guardia civil
apareciese cerrándonos el paso en cualquier recodo del camino,
fuimos acercándonos, primero hasta la Fuente del Gamellón y después
hasta las primeras casas y el frontón, que aún mantiene el tipo a
pesar de su estado de abandono y de ser utilizado como aparcamiento
de maquinaria y aperos agrícolas. Como el propio pueblo, debió
conocer momentos de mayor esplendor, cuando se disputaban la
merienda, a pelotazos contra su pared , los mozos del pueblo en los
ratos de fiesta.
Cuando
entramos en el pueblo ni siquiera la Guardia Civil hizo acto de
presencia. Por el contrario, incluso los mastines guardianes parecían
alegrarse de vernos llegar hasta ellos. Muy poco después, el resto
de los manifestantes hicieron su aparición por el otro lado del
pueblo, por el camino que llega desde Peralveche. En una plaza que
forman las casas utilizadas por los trabajadores que viven en el
pueblo, nos juntamos los dos grupos, entre una algarabía que
resultaba de nuestra incredulidad por cómo se estaba desarrollando
todo este año.
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Para
llegar hasta allí, los componentes del grupo que venían
desde Peralveche, la mayoría descendientes de
Villaescusa, tuvieron que abrirse paso abriendo tres
vallas, pero para entrar al cementerio aún tuvieron que
vérselas con una más. Tras conseguir abrirla sin
romperla, una avalancha de Villaescuseños entró en el
lugar donde reposan los restos de sus antepasados. Para
depositar las flores, tuvieron que desbrozar las zarzas
que impedían la apertura de la desvencijada puerta. Al
final, con un imponente respeto, depositaron las flores
sobre sus tumbas y rezaron una oración por sus muertos. |
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También
la doble portada del cementerio debería ser restaurada y protegida.
Pasada
la emoción, todos fuimos a dar una vuelta por los restos que aún
quedan de propiedad municipal, eclesiástica y de hijos de
Villaescusa: varias casas particulares, las ruinas del Ayuntamiento
y las escuelas, el frontón y la iglesia románica del s. XIII. Esta
se encuentra en estado de total abandono por parte del Obispado de
Sigüenza-Guadalajara, que amenaza incluso con llevársela de allí
y reconstruirla en otro sitio, como se hacía en épocas carpetovetónicas
que creíamos olvidadas y superadas. Creemos que los descendientes
del pueblo, que allí fueron bautizados, casados y vieron celebrar
los funerales de sus seres queridos, no permitirán que desaparezca
el símbolo más fuerte que les mantiene unidos. Nosotros también
esperamos que el Obispado y su responsable del Patrimonio Artístico
y Cultural, respeten a estas personas, que quieren que su iglesia
sea rehabilitada para poder ser la seña de identidad de sus
descendientes y disfrutada por todos en su emplazamiento original,
como Bien de Interés Cultural que es. Esperamos que también la
Junta de Comunidades y el Ayuntamiento de Peralveche se impliquen más
en su recuperación y en su defensa. Los Villaescuseños se lo
merecen. Y nuestro Camino de Santiago no puede desaparecer por los
caprichos de un nuevo rico avaro e intolerante.
La
actitud de la Guardia civil este año fue bien distinta a la de los
dos años anteriores cuando, seguramente, recibieron órdenes
bastante irracionales como es impedir el paso a personas respetuosas
y tranquilas que sólo quieren transitar por caminos públicos,
calles públicas, llevar flores al cementerio (público) donde
enterraron a sus antepasados y visitar los restos de la iglesia de
su pueblo, que se cae a pedazos por el abandono irresponsable del
Obispado de Sigüenza Guadalajara y la Consejería de la Junta de
Comunidades. Estas dos instituciones deben hacer algo más que
simples declaraciones de intenciones y deben dejar de mirar para
otro lado, coger el toro por los cuernos y enfrentar la injusticia
que están padeciendo, sobre todo, los villaescuseños, pero también,
todos los que quieran pasear por sus caminos o visitar lo que queda
del pueblo, especialmente su iglesia.
Al
Ayuntamiento de Peralveche le pedimos que actúe contra la más que
presumible usurpación de sus bienes y le ofrecemos todo nuestro
apoyo para recuperar los caminos públicos, incluido el Camino de
Santiago, y las demás propiedades que aún tiene en Villaescusa. No
estaría de más que, por mero respeto a los muertos, mantuviese
limpio el cementerio y repare sus muros. Esto no admite la escusa de
que el presupuesto del Ayuntamiento es escaso.
No
se puede tolerar por más tiempo el abandono de esta iglesia por
parte del Obispado y la Consejería de Cultura. La ruina en que se
está convirtiendo hará cada día más cara su rehabilitación. Y,
si se cae, será difícil justificar el buen uso del dinero que se
gastó para grapar las grietas de los muros hace unos pocos años.
Queremos,
finalmente, dar las gracias a la Asociación de Amigos de
Villaescusa de Palositos por el excelente trato que siempre nos han
ofrecido, por su tenacidad en la recuperación de lo que es suyo y
les quieren arrebatar por la fuerza y por el amor que tienen a su
pueblo y a la tierra de la que proceden.
Ojalá
que las autoridades recapaciten, reconduzcan la situación hacia la
lógica y la sensatez y que el año que viene, la IV Marcha de las
Flores sea una fiesta para disfrutar de la recuperación de los
bienes públicos y que de las actuales ruinas renazca de nuevo el
esplendor de un lugar que merece visitarse, sobre todo por parte de
los amantes y amigos del Camino de Santiago. Sin Villaescusa de
Palositos, sin la gente de este pueblo, la Ruta de la Lana no sería
igual.
Pedro
Antonio Serrano, Presidente de la Asociación de Amigos del Camino
de Santiago de Albacete.
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