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1ª Jornada: Alicante – Novelda (27 kms.)
Un señor con bigote y otro con barba
Esta etapa es, de forma purista, de 32 kms. Decido hacer 27 por varios motivos: Se puede hacer el tramo Alicante – Villena en 2 ó 3 etapas. Después, indefectiblemente, los 41’5 de la etapa Villena – Almansa son intocables a no ser que durmamos en el campo.
Las posibilidades son:
A.- Alicante – Orito.- 23 kms.
Orito - Petrer .- 20 kms.
Petrer – Villena.- 22 kms.
B.- Alicante – Novelda.- 32 kms.
Novelda – Villena.- 35 kms.
El plan A no es para mí atractivo, no así el B aunque un poco fuerte para empezar pues acto seguido viene la casi maratón hasta Almansa.
Esta noche he dormido en casa del señor del bigote, mi hermano Antonio Gómez, quien me ofreció la posibilidad de acompañarme durante mis primeros pasos. Él me propone algo que le iba a proponer yo, esto es, salir desde el cementerio de Alicante y no hacer los 5 kms. iniciales de itinerario urbano alicantino. Acepto de buen grado pensando en las etapas siguientes.
Nos levantamos temprano para evitar algo el calor.
Es curioso que me despedí de unos amigos citando unos versos de Miguel Hernández y que empiece mi periplo con otros versos del poeta en la fachada del cementerio.
Antoñito contempla con curiosidad mi pequeño ritual de besar mis piernas antes de comenzar a caminar, ritual que acabaré cumpliendo ante la catedral de Burgos. Ellas son siempre las verdaderas protagonistas y me gusta rendirles debida pleitesía.
Arrancamos pues por La Senda del Poeta (en referencia a M. H.). Los primeros pasos son ante la típica panorámica periférica de gran ciudad. Tras 4 kms. llegamos a una bifurcación. Mi recomendación es girar a la izquierda y seguir La Senda del Poeta, que a veces se hace senderín y que parece algo más corta. El camino de la derecha es más apto para bicis.
Tras cinco kilómetros los dos caminos coinciden en la ermita de El Rebolledo, que es donde me despido de mi Antoñito. Espero verlo pronto.
En la ermita realizo con torpeza la primera cura de la herida que me hice en Sevilla en el talón, herida que no se me curará definitivamente hasta bien pasadas las dos semanas.
Ya camino solo y en breve recibo el primer saludo de la sierra, la Cruz de Orito me espera allá en lo alto. La mañana se levantó cubierta mas no dura demasiado.
Como me avisó Antoñito y me confirmará Paco Serra la humedad marítima se nota en la provincia alicantina hasta Villena. Empiezo a comprobarlo subiendo hacia la Cruz de Orito. Sudo bastante aunque la subida no es dura. Una vez en lo alto me voy directamente a saludar a la primera y bondadosa fuente del camino.
Saludo al santero dentro de la cueva y platico algo con él. No es persona de muchas palabras así que decido bajar inmeditamente el monte. Acabando la bajada diviso a mi derecha un pequeño oasis de sombra con dos bancos para el descanso. La primera gran tumbada de mi camino es inminente. Aparece un gitano que sube descalzo el monte.
Ya descansado me dirijo hacia Orito. Diviso el primer bar y ni lo pienso. Saboreo con sumo placer una tapa de papas ali-oli y dos tintos veraniegos. Estoy en la barra, ya que soy carne de ella, mientras afuera, en la terraza, una joven pareja practica tocamientos mientras conversa. Estoy en lo mío pero no puedo mirar de vez en cuando cómo él le pasa bien la mano por el adolescente y exquisito muslamen e incluso por la entrepierna. La chica se levanta y viene hacia la barra. Contemplo ensimismado su firme trasero mientras finiquito el segundo tinto y pago a la camarera.
Salgo de Orito por la carretera adyacente a la ermita. Acompaña a la carretera un via crucis y recuerdo el firme trasero adolescente recién admirado... La carretera es concurrida de coches y tiene un pequeño arcén de tierra que aprovecho gustoso. En un santiamén llego a Monforte del Cid. Me desoriento un poco en el centro de la ciudad pero una lindísima cartera me reubica. Descubro un parque que recibe mi reposo junto a una cuadrilla de musulmanes que devoran melocotones.
De Monforte hasta Novelda hay escasos 4 kms.. Dormiré en el albergue de Novelda, que es un piso propiedad de Paco Serra amueblado al efecto. Paco ha tenido que abandonar el pueblo y me deja las llaves en una gasolinera. El empleado no sabe de lo que hablo, no está muy dispuesto a buscar unas llaves que desconoce y le pregunto a qué hora empezó su turno:
- A las 14 hs.
- Pues a mí me llamaron a las 13:45.
Es entonces cuando las busca y encuentra con prontitud. El piso lo encuentro fácilmente ya que está a la entrada del pueblo. Compruebo todas las camas y me decido por una; una ducha y una siesta merecida siguen ese acto.
Paco regresa de su cita. Charlamos un buen rato pero debe abandonarme ya que olvidó las gafas donde fue al mediodía. Salgo a comprar al supermercado y a tomar algo mientras le espero. Llega sobre las 22:30, nos vamos a tapear, me lleva al sitio desde donde debo partir al día siguiente y me acuesto pasada la medianoche.
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