De Alicante a Burgos por la Ruta de la Lana en agosto del 2008

(El silencio en la mirada)

 

A mi bisabuelo José pastor y sabio.

1ª Jornada: Alicante – Novelda (27 kms.)

Un señor con bigote y otro con barba

 

Esta etapa es, de forma purista, de 32 kms. Decido hacer 27 por varios motivos: Se puede hacer el tramo Alicante – Villena en 2 ó 3 etapas. Después, indefectiblemente, los 41’5 de la etapa Villena – Almansa son intocables a no ser que durmamos en el campo.

Las posibilidades son:

A.- Alicante – Orito.- 23 kms.

Orito - Petrer .- 20 kms.

Petrer – Villena.- 22 kms.

B.- Alicante – Novelda.- 32 kms.

Novelda – Villena.- 35 kms.

El plan A no es para mí atractivo, no así el B aunque un poco fuerte para empezar pues acto seguido viene la casi maratón hasta Almansa.

Esta noche he dormido en casa del señor del bigote, mi hermano Antonio Gómez, quien me ofreció la posibilidad de acompañarme durante mis primeros pasos. Él me propone algo que le iba a proponer yo, esto es, salir desde el cementerio de Alicante y no hacer los 5 kms. iniciales de itinerario urbano alicantino. Acepto de buen grado pensando en las etapas siguientes.

Nos levantamos temprano para evitar algo el calor.

Es curioso que me despedí de unos amigos citando unos versos de Miguel Hernández y que empiece mi periplo con otros versos del poeta en la fachada del cementerio.

Antoñito contempla con curiosidad mi pequeño ritual de besar mis piernas antes de comenzar a caminar, ritual que acabaré cumpliendo ante la catedral de Burgos. Ellas son siempre las verdaderas protagonistas y me gusta rendirles debida pleitesía.

Arrancamos pues por La Senda del Poeta (en referencia a M. H.). Los primeros pasos son ante la típica panorámica periférica de gran ciudad. Tras 4 kms. llegamos a una bifurcación. Mi recomendación es girar a la izquierda y seguir La Senda del Poeta, que a veces se hace senderín y que parece algo más corta. El camino de la derecha es más apto para bicis.

Tras cinco kilómetros los dos caminos coinciden en la ermita de El Rebolledo, que es donde me despido de mi Antoñito. Espero verlo pronto.

En la ermita realizo con torpeza la primera cura de la herida que me hice en Sevilla en el talón, herida que no se me curará definitivamente hasta bien pasadas las dos semanas.

Ya camino solo y en breve recibo el primer saludo de la sierra, la Cruz de Orito me espera allá en lo alto. La mañana se levantó cubierta mas no dura demasiado.

Como me avisó Antoñito y me confirmará Paco Serra la humedad marítima se nota en la provincia alicantina hasta Villena. Empiezo a comprobarlo subiendo hacia la Cruz de Orito. Sudo bastante aunque la subida no es dura. Una vez en lo alto me voy directamente a saludar a la primera y bondadosa fuente del camino.

Saludo al santero dentro de la cueva y platico algo con él. No es persona de muchas palabras así que decido bajar inmeditamente el monte. Acabando la bajada diviso a mi derecha un pequeño oasis de sombra con dos bancos para el descanso. La primera gran tumbada de mi camino es inminente. Aparece un gitano que sube descalzo el monte.

Ya descansado me dirijo hacia Orito. Diviso el primer bar y ni lo pienso. Saboreo con sumo placer una tapa de papas ali-oli y dos tintos veraniegos. Estoy en la barra, ya que soy carne de ella, mientras afuera, en la terraza, una joven pareja practica tocamientos mientras conversa. Estoy en lo mío pero no puedo mirar de vez en cuando cómo él le pasa bien la mano por el adolescente y exquisito muslamen e incluso por la entrepierna. La chica se levanta y viene hacia la barra. Contemplo ensimismado su firme trasero mientras finiquito el segundo tinto y pago a la camarera.

Salgo de Orito por la carretera adyacente a la ermita. Acompaña a la carretera un via crucis y recuerdo el firme trasero adolescente recién admirado... La carretera es concurrida de coches y tiene un pequeño arcén de tierra que aprovecho gustoso. En un santiamén llego a Monforte del Cid. Me desoriento un poco en el centro de la ciudad pero una lindísima cartera me reubica. Descubro un parque que recibe mi reposo junto a una cuadrilla de musulmanes que devoran melocotones.

De Monforte hasta Novelda hay escasos 4 kms.. Dormiré en el albergue de Novelda, que es un piso propiedad de Paco Serra amueblado al efecto. Paco ha tenido que abandonar el pueblo y me deja las llaves en una gasolinera. El empleado no sabe de lo que hablo, no está muy dispuesto a buscar unas llaves que desconoce y le pregunto a qué hora empezó su turno:

- A las 14 hs.

- Pues a mí me llamaron a las 13:45.

Es entonces cuando las busca y encuentra con prontitud. El piso lo encuentro fácilmente ya que está a la entrada del pueblo. Compruebo todas las camas y me decido por una; una ducha y una siesta merecida siguen ese acto.

Paco regresa de su cita. Charlamos un buen rato pero debe abandonarme ya que olvidó las gafas donde fue al mediodía. Salgo a comprar al supermercado y a tomar algo mientras le espero. Llega sobre las 22:30, nos vamos a tapear, me lleva al sitio desde donde debo partir al día siguiente y me acuesto pasada la medianoche.

 

 

 

2ª Jornada: Novelda – Villena (36 kms.)

El señor de las medallas

 

El señor de las medallas es mi apreciado hermano Paco Lara, que tiene una fábrica de calzados en Elda y que hace medallas de cuero para regalar con el símbolo de la Asociación del Camino de Santiago de Alicante.

A pesar de haberme acostado un poco tarde hago un esfuerzo para levantarme temprano y evitarme así alguna hora de calor.

El camino hasta Novelda es un agradable paseo por la rambla del Vinalopó. Paco Serra me contó que alguien se despistó en el trayecto. Si hubiese dudas recomiendo tener siempre referencia de la rambla, ya que ésta nos conduce directamente a Elda.

Por la noche había decidido subir a visitar La Magdalena, a la salida de Novelda, mas recién levantado no se me apetece pensando en que la jornada será algo dura. Saludo a caminantes y ciclistas que salieron a dar un paseo. Como el día anterior la mañana empezó cubierta pero el sol impera pronto.

En Elda me espera Paco Lara, al que acompaño a desayunar mientras charlamos un buen rato. Lo convenzo a que me acompañe hasta la salida de la ciudad y accede cordialmente. Ayer tuvo comida de empresa y la leve resaca le hace resoplar a veces. Me regala media docena de medallas para que yo las done al que me ayude en mi caminar y nos despedimos.

La salida de Elda discurre a la derecha del hospital y se convierte en su tramo final en un breve pero duro repecho. Le sigue un tramo de bajada y al poco vamos anexos al río por su izquierda.

A dos kilómetros de Sax saludo a un viejete que se afana en su humilde huerto. Resulta ser nativo de un pueblo jiennense que está muy cerca del pueblo de mi fallecido padre. Me ofrece una cerveza pero sólo le acepto agua fresca.

Al poco las señales indican cruzar el río pero desde el camino no se distingue el paso. Decido continuar y a unos 500 metros el camino acaba en maleza y no se puede cruzar el río. Los 35 kms. de la etapa se convierten así en 36. Regreso y me percato de que el vado está escondido entre las cañas. Aliviado llego a Sax y busco un bar a las afueras del pueblo para picar algo.

A unos 50 metros de la carreterilla que lleva a La Colonia De Santa Eulalia se encuentra un hotel que oferta menús a 10 euros. La gente sale del comedor satisfecha mas me apetece picar algo fresco, que acompaño nuevamente de abundante tinto veraniego.

Ya descansado me dispongo a afrontar los 5 kms. de carretera que me llevarán a La Colonia. Piso poco asfalto ya que también existe un pequeño arcén de tierra. Me meto, además, en eriales que tienen poca maleza.

Llegado a La Colonia busco una fuente que no existe. Llevo el agua muy justa y decido tumbarme en un banco de la plaza. Hay un bar que está cerrado a cal y canto. De vez en cuando automovilistas, ciclistas y motoristas llegan a la puerta del bar y se van decepcionados.

Durante los 8 kilómetros que faltan a Villena raciono el agua a conciencia. El camino es sosegado mas con poca sombra. Por fín en Villena me dirijo al ayuntamiento porque allí quedé con Paco Serra. Me explico: En Villena no hay acogida y según mis conocimientos sólo existe un hotel. Cobran 37 euros la noche. Informado Paco del asunto se prestó a recogerme en Villena, llevarme de vuelta al albergue de Novelda y depositarme de nuevo en Villena a la mañana siguiente. No pude rechazar la suculenta oferta.

Pegado al ayuntamiento hay un bar ante el que me postro percibiendo las miradas de estupefacción de los asistentes a una boda. Muerto de sed pido primero agua y después dos birras que trasiego con fluidez. El bar está lleno de asistentes a la boda y hago perfecta sintonía con sus trajes caros y sus perfumes lleno de sudor y ya maloliendo.

Paco llega y me lleva de vuelta a Novelda, donde ceno frugalmente en un bar de sudamericanos. Me acuesto reventado a las 22 hs. Antes compruebo que me han salido dos ampollas simétricas en ambos pies bajo respectivos dedos gordos.

 

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